Una cueva oculta detrás de la cascada de las Colinas del Retorno Olvidado. Cuando se pone el sol y la neblina atrapa el resplandor vespertino, las cascadas se bañan en un sereno crepúsculo. La entrada, delicadamente teñida en tonos naranja, refleja el ambiente tranquilo y apacible del final de la tarde.