Una cueva escondida tras el Precipicio de los ecos. Al entrar, el sonido del agua goteando y los pasos resuenan en las paredes y el techo, rebotando en todas direcciones. A medida que los ecos se superponen unos a otros, una extraña energía permanece en el aire, dando la sensación de que toda la cueva reacciona ante el más mínimo movimiento.