Tras largos años de investigación, logré crear un autómata de acero capaz de imitar los movimientos humanos.
Aunque tiene una coraza de acero en lugar de piel suave y se limita a obedecer las órdenes ingresadas en vez de pensar con flexibilidad, es más que suficiente para saludar a los transeúntes, limpiar las calles o realizar tareas demasiado peligrosas para una persona.
No creo que vaya a sustituir el papel de los humanos. Más bien, servirá para complementarlos.
De ahora en adelante, los Mecanicus podrán transportar cargas mientras todos duermen, extraer minerales en túneles donde es imposible respirar e incluso rescatar a viajeros perdidos en la cima de montañas nevadas.
Claro que, si alguien los usa con malas intenciones, podrían ocurrir atrocidades que ni siquiera quiero imaginar...
De ser posible, quisiera establecer unos criterios mínimos que les permitan juzgar por sí mismos qué está bien y qué está mal. Pero ¿quién puede definirlo?