Donde florecen las flores rojas
El avance imparable del Desierto Rojo fue la gran tragedia de uno de nuestros ancestros. Frenar su expansión era su único propósito, pero no hubo remedio. En su último acto de valentía, ofreció su cuerpo como abono para el Árbol de la Vida y dejó que su sangre lo regara. Así es como, desde entonces, los árboles de esa tierra esparcen hojas carmesíes.