Ruinas que se encuentran a mitad de los acantilados de las Tierras Altas de Hernand.
En la pared frontal, la estatua de un dragón rugiente se aferra con una presencia abrumadora. Como si escoltaran su figura, los murales descoloridos que adornan ambos muros relatan la epopeya de un combate encarnizado contra el dragón y la victoria final alcanzada.