Por favor, ahuyenta los flamencos del río.
La bandada de flamencos no para de hacer ruido en la orilla del río todo el día.
El alboroto es tanto que no podemos trabajar.
Busco a quien los ahuyente y devuelva la calma a la orilla.
Si me ayudas te lo agradeceré con una buena recompensa.
— Thomas, Encargado de Comercio