Esta cueva, ubicada en la Ciénaga del Árbol Barbudo al oeste de la casa de campo El Maizal, es un lugar de etérea belleza. El árbol que se encuentra en su interior, rodeado de una extensa manta de flores, crea la ilusión de entrar en un sueño. Las luciérnagas danzan entre las ramas evocando la imagen de un cielo nocturno lleno de estrellas flotantes.