Un yelmo para aquellos que avanzan sin rendirse ante las adversidades. Simboliza la ferocidad, una de las virtudes que los caballeros de Pywel deben grabar en sus corazones. Un caballero no debe temer al cambio, sino perseguir ideales más elevados. Las placas de metal que cubren todo el rostro sin dejar huecos le añaden una sesación de solemnidad.