Estos pequeños mamíferos de madriguera tienen una fisionomía especial para excavar, como grandes patas delanteras en forma de pala y poderosas garras. Aunque su vista es deficiente, usan sus increíbles sentidos del tacto y el olfato para orientarse y encontrar presas. Los túneles que excavan airean el suelo y controlan las poblaciones de insectos, lo que los convierte en ingenieros clave para su ecosistema.