Una espada larga con la forma de la aleta dorsal de un tiburón.
El Rey Pirata no se volvió famoso únicamente por sus astutas maniobras. Cuando las naves chocaban, era el primero en lanzarse sobre el barco enemigo. Con esta pesada espada en una mano y una botella en la otra, cuentan que derribaba a sus adversarios como una bestia, con una sonrisa que daba escalofríos.