Otorga una pequeña cantidad de Espíritu al consumirse. Su pulpa blanca está dispuesta en capas. Tiene un picante distintivo, que puede hacer lagrimear si el jugo entra en los ojos al cortarla. Al cocinarla, el picante disminuye y su aroma y dulzor se impregnan, creando un sabor profundo y rico. Se cultiva ampliamente en Hernand y Demeniss.