Los residentes de Villa Bombilla y Timberton, fieles a su reputación como ciudades de talentos, llamaron a su reunión comunitaria la "Sociedad Celestial", pero en realidad solo disfrutan contemplando el cielo nocturno y no realizan investigaciones relevantes. Acostumbrados a una vida asistida por máquinas, los habitantes siempre sonríen y expresan su gratitud a Marni.