Algo que tomó la forma de Myurdin. Ya no existe la imagen de él desatando violencia a su alrededor, embriagado de poder y locura, recibiendo a la vez apoyo y recelo por parte de los Osos Negros. Su actitud ahora más calmada resulta extraña e irradia un terror indescriptible. Su cuerpo se está descomponiendo, como si no pudiera soportar tanto poder.