Los rocangrejos existen desde tiempos inmemoriales, incluso antes de la llegada de los humanos a Pywel. Se dice que su fascinación por lo brillante los llevó a decorar sus hábitats con joyas que reunieron por todo el continente. Pese a su tamaño descomunal y su enorme fuerza, son criaturas dóciles. No obstante, la Bruja Negra, ansiosa por poner a prueba un nuevo hechizo, colocó un jarro maldito sobre sus caparazones, sumiéndolos en una furia descontrolada.