Un verdugo del Honesto Inquisidor. Como confidente de Bastier, porta el símbolo de un jabalí feroz. Su misión principal es la «limpieza» interna; es decir, se encarga de someter a aquellos inquisidores justos que intentan desertar, incapaces de seguir soportando los males del Tribunal. Siempre sediento de sangre, aplasta sin piedad a todo aquel que se oponga.