En el pasado, fue un respetado capitán del ejército de Calphade. Su excepcional destreza le valió su rango, el apodo de «Armadura de Plata» y la admiración de todos, pero en su interior persistía un vacío insaciable. Se desconoce qué le prometió Bastier, pero terminó traicionando al marqués y tiñendo su tierra natal de sangre.